viernes, 14 de febrero de 2014

ALBERTO BENAVIDES: El olfato y el amor por la tierra fueron las claves del éxito

Honores a quién en vida fue e hizo por el País   

Tomado de la revista interactiva semanaeconomica.com, edición febrero 13 del 2014, artículo de:  Claudia Valdiviezo

SEMBLANZA.

El empresario –que falleció esta tarde– apostó todo lo que tenía en fundar la minera que hoy es un imperio: Buenaventura. Confiaba en su instinto y en lo que el mineral "le decía". La integración del país fue su más grande sueño.


         (Archivo histórico de Semana Económica)   Foto:  http://bit.ly/1eXo28o               

La relevancia de Alberto Benavides de la Quintana dentro en la minería peruana es innegable. Geólogo de profesión, trabajó en minas desde que tenía 18 años de edad y vivía fascinado por el proceso de formación de los minerales en el Perú.  Sabía que para hacer minería había que tener un poco de suerte, pero también era consciente de que resultaba indispensable el olfato. Y él lo tenía.

Alguna vez contó que cuando le preguntaba a su hijo Raúl si aún había mineral en una veta y éste le respondía que no, él lo conminaba a que converse con la veta “para ver qué le decía el mineral”.

“Cuando acabé el colegio, mi padre tenía dudas de mi vocación.  Él decía: ‘Este Alberto ha vivido toda su vida en Lima. Además es gordito. ¡Qué va a aguantar en una mina! Pero como yo insistía en ser ingeniero de minas prácticamente me retó y me llevó a una mina en Carabaya a 5,000 metros de altura. Allí aprendí mucho”, contó en una entrevista con El Comercio. Pese a sus esfuerzos, su padre no logró disuadirlo. Por el contrario, salió más convencido de la mina.

Alberto Benavides siguió su agudo olfato por lo alto y bajo de la sierra peruana, siempre impulsado –como él mismo decía– por el interés de descubrir el verdadero potencial de la cordillera nacional. Gracias a ese olfato, en 1953 dejó su trabajo en la Cerro de Pasco Corporation e invirtió todos sus ahorros en la adquisición de la mina Julcani, en Huancavelica. Así nació Buenaventura, la empresa peruana que marcó un cambio en la minería del país a través de su apuesta por la tecnología, la innovación y la ciencia.

Hoy aquella apuesta es una de las principales productoras de oro y plata del país –con siete unidades productivas en el territorio nacional— y cuenta con una serie de empresas subsidiarias y afiliadas, que incluyen 43.65% de participación en la minera Yanacocha, en Cajamarca. La razón detrás de tanto éxito es la que Don Alberto la llevaba en la sangre: su amor por el suelo peruano.

UN TRABAJO POR LA INTEGRACIÓN

Un gran interés de Benavides de la Quintana, aunque quizás no tan conocido, fue su afán por utilizar la minería como una herramienta de integración entre la costa y la sierra del país. El empresario sostenía que, a través de ella, se podía atender mejor a una población que a lo largo de la historia había estado abandonada. Esa –consideraba– era la gran contribución de la minería al país.

“Aquí no solo cuenta la utilidad de la empresa. Debe ganar todo el país. La gente de la comunidad, lo maestros, los médicos, todos debemos sentir que contribuimos y que nuestra contribución es recompensada“, decía. También vivió preocupado por el cuidado del medio ambiente. En cada operación –contaba– construía una piscigranja para truchas, un animal muy delicado. Si estas se enfermaban, significaba que el agua estaba siendo contaminada y que había que remediar la situación.

Alberto Benavides no sólo deja atrás una de las empresas más exitosas del Perú, sino también una compañía que es el referente a mirar en el sector. Su amor por la tierra y su olfato hacen de él una leyenda de la minería peruana.

martes, 1 de octubre de 2013

Pensando en la Ley N° 33034

Ha causado alegría y satisfacción en la comunidad de bibliotecarios que laboramos en el Sistema Nacional de Bibliotecas, hasta hace poco amparada por lo dispuesto en el Art. 1 del D.S. 33-83-ED y el Art. 72 del D.S. N° 024-2002-ED.  Ahora, por fin se cuenta con la Ley N° 30034, Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas (Pe) publicada en el diario oficial El Peruano el 5 de junio pasado, dicha ley otorga un marco jurídico que regula el quehacer de las bibliotecas.

Cabe recordar la idea visionaria de Doña Carmen Checa de Silva, bibliotecaria forjadora e impulsora de la bibliotecología, que ostentó el cargo de Directora de la Oficina Nacional de Bibliotecas Públicas y Populares de la Biblioteca Nacional del Peru Entendiéndose como biblioteca pública a las bibliotecas a cargo del entidades del Estado peruano, fue de gran preocupación para Doña Carmen Checa la capacitación de los responsables de la conducción de las bibliotecas y de los docentes para promover la lectura en todos los niveles educativos. Implementar bibliotecas, llegar con libros a todos los rincones del Perú.   A la fecha, la globalización ha hecho cambiar muchas cosas, se requieren servicios más dinámicos para usuarios del siglo XXI, es así que el trayecto hubieron muchas iniciativas de diferentes frentes, que se movieron hasta lograr la dación de la Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas - SNB. 

Para los que laboramos en el Sistema Nacional de Bibliotecas, resulta  fundamental contar con ese soporte legal, sin el cual se pierden esfuerzos, causando desencanto en las personas que gestiona proyectos o cuenta con intenciones innovadoras y comprometidas, y se derrochan recursos sin ningún norte.  Resultaría contrario es que habiendo legislación esta sea un bosque farragoso en el que se pierda el norte, debido a que la normativa sea un laberinto de interpretaciones que ahogue el progreso.

En estos momentos se está llevando a cabo la reglamentación de dicha "Ley" se espera que la Alta Dirección de la Biblioteca Nacional del Perú, tengan la humildad necesaria para rodearse de un equipo eficiente, honesto, innovador, creativo y comprometido que le permita construir un proyecto normativo –y, sobre todo, práctico- que permita a las peruanas y los peruanos enriquecerse con un SNB de calidad.




viernes, 12 de julio de 2013

El Econ. Hernán Briceño Ávalos colegiado del CEL, quien se encuentra en  Universidad de Maastricht, Holanda realizando una maestría en Políticas Públicas comparte éste artículo, el mismo que fue publicado en el Diario El Peruano el 10-06-2013.

HERNÁN RICARDO BRICEÑO ECONOMISTA. DOCENTE UNIVERSITARIO (DESDE HOLANDA)

LA ECONOMÍA de la Innovación es una de las ramas de la Ciencia Económica que viene tomando cada vez más fuerza, se basa en el legado del economista austriaco Joseph Schumpeter (1883-1950), quien tomó la innovación como una herramienta competitiva.


Schumpeter sostenía que nuevas y mejores innovaciones superan a las anteriores, y que todo ello permitiría el constante crecimiento económico.  

Así, la innovación requiere siempre de la creación de nuevos conocimientos, o la combinación de diversos elementos de conocimiento en nuevas formas.

Los innovadores (empresarios) requieren invertir elevados capitales en la creación de nuevos conocimientos o ideas, lo cual posee alta incertidumbre, se desconoce a priori si el proyecto de innovación será rentable por problemas de asimetría de la información.
Se da el caso de que, como parte de los incentivos para que los innovadores actúen en el mercado, se acepta otorgarles el monopolio de sus descubrimientos por un espacio de tiempo.

Ante estos inconvenientes las fuerzas del mercado no pueden actuar por sí solas, como en el paradigma del modelo económico neoclásico. Pues ahora se requiere la presencia y el estímulo del Estado, por lo que los gobiernos en diversas partes del mundo vienen siendo muy activos promoviendo la innovación, pero no sólo con normas o regulaciones especiales, sino también con cofinanciamientos (parciales) de los proyectos innovadores, pero preservando siempre la estabilidad macroeconómica.

Por ejemplo, en Colombia el Estado viene apoyando los proyectos viables que presenten las empresas en asociación con las universidades, de esta forma se fomenta la integración universidad-empresa.

En Chile desde 1976 se creó una fundación para apoyar a los innovadores, la misma que coordina con Corfo y Conicyt. Todo esto con el fin de agregar valor a sus materias primas y continuar en la senda del crecimiento.

Esto precisamente porque cuando un país llega a alcanzar sus fronteras tecnológicas de posibilidades de producción, es necesario promover la innovación para la ampliación de la misma.

En especial si los proyectos son de exportación, estos mercados cada vez son más sofisticados, asimismo, están expuestos a los vaivenes internacionales.

Tampoco es cierto que las firmas innovan aisladamente, pues se requiere la participación e interrelación de los diversos elementos tales como mercados, instituciones, organizaciones públicas y privadas, universidades, entre otras, las que deben ser lideradas por el Estado.


Publicado: 10/06/2013


HERNÁN RICARDO BRICEÑO