viernes, 12 de julio de 2013

El Econ. Hernán Briceño Ávalos colegiado del CEL, quien se encuentra en  Universidad de Maastricht, Holanda realizando una maestría en Políticas Públicas comparte éste artículo, el mismo que fue publicado en el Diario El Peruano el 10-06-2013.

HERNÁN RICARDO BRICEÑO ECONOMISTA. DOCENTE UNIVERSITARIO (DESDE HOLANDA)

LA ECONOMÍA de la Innovación es una de las ramas de la Ciencia Económica que viene tomando cada vez más fuerza, se basa en el legado del economista austriaco Joseph Schumpeter (1883-1950), quien tomó la innovación como una herramienta competitiva.


Schumpeter sostenía que nuevas y mejores innovaciones superan a las anteriores, y que todo ello permitiría el constante crecimiento económico.  

Así, la innovación requiere siempre de la creación de nuevos conocimientos, o la combinación de diversos elementos de conocimiento en nuevas formas.

Los innovadores (empresarios) requieren invertir elevados capitales en la creación de nuevos conocimientos o ideas, lo cual posee alta incertidumbre, se desconoce a priori si el proyecto de innovación será rentable por problemas de asimetría de la información.
Se da el caso de que, como parte de los incentivos para que los innovadores actúen en el mercado, se acepta otorgarles el monopolio de sus descubrimientos por un espacio de tiempo.

Ante estos inconvenientes las fuerzas del mercado no pueden actuar por sí solas, como en el paradigma del modelo económico neoclásico. Pues ahora se requiere la presencia y el estímulo del Estado, por lo que los gobiernos en diversas partes del mundo vienen siendo muy activos promoviendo la innovación, pero no sólo con normas o regulaciones especiales, sino también con cofinanciamientos (parciales) de los proyectos innovadores, pero preservando siempre la estabilidad macroeconómica.

Por ejemplo, en Colombia el Estado viene apoyando los proyectos viables que presenten las empresas en asociación con las universidades, de esta forma se fomenta la integración universidad-empresa.

En Chile desde 1976 se creó una fundación para apoyar a los innovadores, la misma que coordina con Corfo y Conicyt. Todo esto con el fin de agregar valor a sus materias primas y continuar en la senda del crecimiento.

Esto precisamente porque cuando un país llega a alcanzar sus fronteras tecnológicas de posibilidades de producción, es necesario promover la innovación para la ampliación de la misma.

En especial si los proyectos son de exportación, estos mercados cada vez son más sofisticados, asimismo, están expuestos a los vaivenes internacionales.

Tampoco es cierto que las firmas innovan aisladamente, pues se requiere la participación e interrelación de los diversos elementos tales como mercados, instituciones, organizaciones públicas y privadas, universidades, entre otras, las que deben ser lideradas por el Estado.


Publicado: 10/06/2013


HERNÁN RICARDO BRICEÑO